Si experimentas malestar físico cuando laboras... ¡mucho cuidado!


Los lazos con la familia y amigos ayudan a disminuir la presencia de malestares físicos y sicológicos de la presión laboral.

¿Has tenido en más de dos ocasiones dolores de cabeza o estómago cuando realizas tu trabajo? Si tu respuesta es afirmativa, podrías padecer de distrés por tu trabajo, una presión negativa que mina tu estado de salud.

Según especialistas, el distrés es la versión aumentada del estrés, una serie de señales de alarma que emite el cuerpo para prepararse ante estímulos externos que signifiquen un ataque, pero producidas en exceso, pueden generar dolencias físicas y apatía en los trabajadores. Tener un empleo con sobrecarga de actividades o un puesto específico cuando no se cuenta con capacidades necesarias para realizarlo podrían desencadenar los malestares que conlleva el estrés, lo mismo que un trabajo rutinario, burocrático y demasiado repetitivo, cuando se poseen más aptitudes.

"Este estrés no permite escapar a ningún lado, no permite acatar nada y entonces no es útil, y sin embargo pone al organismo en ese estado de alerta continua y a lo largo del tiempo se va desgastando", explicó Manuel Pando Moreno, especialista en sicología laboral de la UdeG.

Los síntomas pueden ser detectados fácilmente: dolores musculares, de cabeza, cansancio crónico, gastritis, colitis nerviosa, infecciones constantes por una baja en las defensas del organismo, desánimo o actitudes negativas ante el trabajo son sólo algunas, pero pocos las toman en cuenta.

"A veces no se vive como angustia, como cansancio continuo, se vive como fatiga mental, como desánimo, por eso muchas personas no identifican plenamente el estrés", añadió el experto.

El distrés puede presentarse a cualquier edad y puesto, aunque los trabajadores con menos antigüedad son más propensos a padecerla, pues están conociendo la dinámica de la empresa y podrían ser los primeros en irse ante un eventual despido, señaló el investigador.

Lo grave es que las personas estresadas pueden desarrollar el Síndrome de Desgaste Profesional, o burned out en inglés, una forma de defenderse de la presión que consiste en adoptar una actitud cínica y falta de interés por el trabajo.

Cuando ya se han presentado estos síntomas, más que medicarse, la recomendación es acudir con un psicólogo, pero no para terapia, sino a entrenamientos que permitan lidiar con las cargas de estrés, combatir la depresión y aprender técnicas de relajación.